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jueves, 10 de julio de 2014

· CUÁNDO SE SECÓ EL MAR MEDITERRÁNEO ·

En el extremo occidental del mar Mediterráneo, un brazo de mar de reducida amplitud separa las tierras emergidas de dos continentes: África y Eurasia. Esta lengua de mar, de tanta raigambre mitológica , fue primero el Fretum Herculae de los clásicos; después, el Bugaz Sabata de los pueblos medievales, y, por último, el estrecho de Gibraltar.

Aunque los accidentes geográficos nos puedan parecer eternos, realmente no lo son, y, concretamente este, en una escala de tiempo geológica, es bastante reciente. De hecho, si el homínido más antiguo conocido (Sahelanthropus tchadiensis), que pululaba por el Sáhara hace unos siete millones de años (Schuster et al., 2006), hubiese alcanzado la zona del Estrecho, habría encontrado una conformación geográfica que en nada se parece a la de hoy día. Varias comunicaciones, más al norte y más al sur de la actual, permitían la comunicación entre el Atlántico y el Mediterráneo; y, entre ellas, varias islas jalonaban el paso entre África y Europa. 


No obstante, la convergencia entre ambos continentes fue cerrando uno tras otro los canales que comunicaban el Mediterráneo y el Atlántico, hasta que, hace 5,6 millones de años, el Mediterráneo quedó aislado. Su aislamiento del resto de los océanos provocó la desecación casi completa de su cuenca, ya que este mar, antes como ahora, es deficitario en agua: es decir, que de él se evapora más agua de la que llega. Esta situación, conocida como la crisis salina del Messiniense, duró solo unos 400.000 años, pero supuso cambios geológicos drásticos que afectaron tanto a la cuenca mediterránea como al resto del planeta.

Tan notable fueron estos cambios, que sus efectos quedaron marcados en numerosas formaciones geológicas ampliamente repartidas por la Tierra, las cuales señalan hoy día el final del Mioceno y el comiendo del periodo geológico más reciente de la Tierra -el Plio-Cuaternario- justo en el momento en que las aguas del Atlántico volvieron a inundar la cuenta mediterránea hace ya unos 5,2 millones de años.



Es justamente en ese momento, en el que el Mediterráneo restablece su comunicación con el resto de los océanos, cuando aparece la conformación geográfica y geológica del extremo occidental del Mediterráneo que conocemos en la actualidad. Pero, a pesar de la juventud de la configuración actual, tendrán que pasar aún más de tres millones de años para que el paisaje generado tras la crisis salina del Mesiniense pueda ser observado por individuos realmente humanos, ya que hasta 1,7 millones de años no se detectan en la orilla sur del Mediterráneo occidental las primeras poblaciones del posible Homo Ergaster (Ain Hanech, Argelia) que, procedentes del interior de africano, se desplazaban hacia el norte para colonizar Europa y Asia.

Por lo tanto, la estructura geológica de la región estaba ya establecida desde hacia varios millones de años cuando el primer representante de nuestro género paseó por estas tierras, y poco o nada ha cambiado desde entonces. No obstante, y aunque los rasgos geográficos esenciales tampoco se han modificado, no se puede decir lo mismo de ciertos aspectos de los mismos de interés para los humanos, ya que las importantes oscilaciones del nivel del mar asociadas a las glaciaciones han generado amplias fluctuaciones de las líneas de costa, sin duda de importancia para comprender, al menos, la prehistoria de la región.

Además, el efecto sobre el relieve de tales oscilaciones ha generado cambios en la topografía de las zonas costeras, cuyos resultados no son solo importantes para la prehistoria, sino que también son esenciales para entender las pautas de poblamiento en épocas ya históricas.

Por su parte, los grandes cambios climáticos que originaron las glaciaciones de finales del Pleistoceno también han jugado un papel importante en la prehistoria de la Humanidad y son sin duda de interés en nuestra región, aunque poco sabemso aún de su incidencia concreta. Además, otras variaciones climáticas de mucha menor amplitud y que afectaron ya a tiempos históricos y protohistóricos están siendo recientemente relacionadas con acontecimientos cruciales en la historia de lar región.

viernes, 4 de julio de 2014

· CEUTA EN LA PREHISTORIA (I) ·

Las primeras ocupaciones humanas en el entorno regional

El problema del paso del Estrecho de Gibraltar.

El territorio de la actual Ceuta se encuentra situado en una región natural e histórica de gran interés, el norte de África. Se localiza en la zona del Estrecho de Gibraltar, que presenta muchas similitudes geográficas, geomorfológicas y medioambientales, entre la orilla africana y la europea. Toda la región ha ocupado un lugar estratégico para comprender las primeras ocupaciones humanas de Europa y la continuidad de los poblamientos durante el transcurso del Pleistoceno.




Tradicionalmente se han considerado como dos mundos aparte, prevaleciendo la ocupación de Europa por vía africana desde Oriente Medio, siendo varias las razones que explican la preferencia todavía de esta hipótesis. Básicamente, se relacionan con las circunstancias historiográficas de la investigación. Aunque hoy en día se plantean estos temas en el marco de las relaciones y los contactos entre distintos grupos de cazadores-recolectores dentro de los territorios en los que se movían. Hay que recordar que eran sociedades nómadas, y sus desplazamientos constantes. La distancia que debían salvar, en muchos momentos del Cuaternario, entre ambas costas, estaba dentro de la práctica habitual de movilidad de estos grupos humanos. El problema técnico del paso del Estrecho de Gibraltar pudo salvarse, en multitud de ocasiones, por la mayor cercanía de ambas orillas en los momentos fríos del Cuaternario, coincidiendo con importantes descensos del nivel del mar y teniendo en cuenta, además, las ayudas y los recursos de una tecnología que debía posibilitar el paso.

Recordemos, al respecto, las navegaciones primitivas que algunos grupos humanos realizaron, llegando a Australia hace más de 80.000 años. Y que el Homo erectus llegó a las islas del sureste asiático (Java) hace un millón de años más o menos. En ambos casos fue necesaria la utilización de técnicas de navegación. Antropológicamente no se debe caer en la infravaloración técnica de los grupos primitivos desde perspectivas actuales de desarrollo.


Las evidencias y similitudes antropológicas, así como de la fauna y la tecnología, sugieren numerosos contactos entre los grupos humanos del sur de la península ibérica y del norte de África durante el Pleistoceno.


Hay que destacar que el Cuaternario se caracterizó por una sucesión de etapas frías y de otras más suaves. En latitudes altas del norte de Europa el hielo -inlandsis- llegó a cubrir amplias superficies, así como las cadenas montañosas de Centroeuropa y los Pirineos. El Pleistoceno, se ha hecho coincidir con el inicio de la era glacial, y de un modo general, se prolonga hasta hace unos 10.000 años (inicios del Holoceno), coincidiendo con la regresión de los hielos del inlandsis.


El norte de África se encuentra en latitudes medias y bajas; contó en el Cuaternario con rasgos parecidos a los del sur de la península ibérica, denominado como interglaciar mediterráneo  y caracterizado por condiciones generalmente benignas del clima, y con vegetación abundante. Con todo, las pulsaciones frias se manifestaron cíclicamente, generando condiciones de apuntes frios que diferían de los de las latitudes más altas. Los factores orográficos y de altitud también de consideración.

Tradicionalmente se ha considerado que en África las épocas glaciales se correspondían con etapas pluviales, periodos húmedos, y que las fases de interglaciaciones generarían sequías con clima más árido y actividad eólica. Esto se ha precisado en los últimos años, asociando las etapas áridas a las fases frías, y las etapas más húmedas a las fases interglaciares. Además, ha incidido en los cambios glacioeustáticos, la importancia de los fenómenos tectónicos en la región, con los procesos de subida y bajada del nivel del mar. Hay una nueva alternativa que consiste en intentar correlacionar niveles marinos con niveles continentales. Al definir los biotopos, queda clara la vinculación entre clima, vegetación y fauna, que se relacionan directamente en la definición de la paleoecología del Cuaternario.


De esta forma, queda claro que en las etapas de apunte frío a nivel global, el nivel del mar bajó considerablemente, facilitando el acercamiento de las costas en el entorno del Estrecho de Gibraltar, lo que pudo ocasionar un acceso y comunicación más fácil entre ambos continentes, elevándose algunas islas en el entorno y aproximando notoriamente ambas costas.


Fuente: Historia de Ceuta. De los orígenes al año 2000.