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martes, 4 de noviembre de 2014

· CABELLO Y BARBA ·

¿COMPLEMENTOS ESTÉTICOS O ALGO MÁS?


Los cabellos son portadores de una gran parte de la energía de las personas, de la que no se desprenden aunque estos se hayan caído, lo que propició su reconocimiento desde la Antigüedad como material sumamente eficaz para la práctica de diferentes operaciones mágicas, tal como las encontramos ya descritas en Las metamorfosis de Apuleyo (siglo II d.C.); también hay registradas  ciertas prácticas mágicas realizadas por tribus africanas y de Oceanía en las que con frecuencia cortar los cabellos es una operación considerada peligrosa.

El mito de la fortaleza de Sansón descansa en la creencia de que cuanto más largos son los cabellos, más energía transmiten a la persona que los posee. A muchos condenados, aparte de porque era considerada una medida higiénica, se les rapaba totalmente la cabeza en señal de castigo y como modo de apaciguar su destemplanza, mientras que en los monasterios y en el ejército era señal de humildad y obediencia.


La calva es evidencia de virilidad, y las entradas prematuras, indicio de que el individuo tendrá una larga vida. Las doncellas solían entregar su cabellera como promesa en señal de recato; de ahí que en nuestros días se convierta en exvoto ofrecido a la Virgen y los santos, como se puede apreciar en numerosas ermitas y templos, tal y como se hacía ya en Delfos y otros lugares sagrados de la Antigüedad.

En toda Europa existe la creencia de que si un pájaro hace su nido con cabellos de una mujer, esta sufrirá de jaquecas y vértigos; también la de que el afortunado que llegue a poseer cabellos de un ahorcado podrá hacerse invisible a voluntad. Muchas creencias son universales, como la de que encontrarse un cabellos en el hombro es aviso de la llegada de una carta, y en las operaciones mágicas el pelo ha desempeñado un papel sumamente importante, lo que con frecuencia se ha traducido en el cuidado con que se observa el lugar donde va a parar una vez cortado.

Durante siglos, con el cabello se han preparado embrujos de amor con la intención de doblegar la voluntad de una amada que no se muestra muy complaciente y trata al hombre con desdén. En otras ocasiones, para apagar la energía que contiene, se recomienda escupir sobre él o mojarlo. Las coronillas que se forman en la cabeza de los niños son señal de un carácter inquieto, y si aparecen dos, son signos de inteligencia. A veces, para pacificar a las fuerzas que parecen ejercer una mala influencia, se recomienda arrancar un cabello, sobre todo de la nariz o de un oído. El viernes no es un día indicado para cortarse el pelo, y menos aún si la luna se encuentra en cuarto menguante, pero sí es apropiado hacerlo el lunes.

La mujer de un marino no debe cepillarse el cabello mientras su marido esté embarcado, pues ello no solo acarrea mala suerte, sino que hasta puede desencadenar una tempestad que alcance al barco en el que navega. Los pelirrojos tienen fama de hombres con doblez de carácter (lo era Judas Iscariote), según una tradición que se ha conservado durante siglos (Castilla), y el que los posee de ese color sufre de delirios lujuriosos por el calor que le producen en todo el cuerpo (Cataluña y Aragón).

El agua de la lluvia es buena para lavar la cabeza, sobre todo la del mes de mayo, pues hace que el cabello crezca con fuerza (Extremadura, Murcia, Levante, etc.). Por cada cana que un individuo se arranque, le nacerán siete. Si se deposita un cabello con la raíz en un recipiente con agua, pronto se convertirá en una serpiente. No se deben tirar a la calle marañas de cabellos, pues pueden ser recogidos para hacer hechizos con ellos.

Para favorecer el crecimiento del cabello se untará la cabeza con excremento de gato o, en su defecto, de perro (Andalucía, Aragón, etc.). Se puede propiciar el regreso de una persona hirviendo algunos de sus cabellos. Si los cabellos sobre la frente de una mujer caen de punta es que va a ser viuda (Andalucía). Para que vuelva a crecer el cabello hay que coger un trozo de corcho, quemarlo hasta que esté muy negro, mojarlo en aceite y aplicarlo en las zonas en que se ha caído (una variante andaluza aconseja hacerlo con aceite en el que se ha frito un lagarto). También vuelve a crecer si la zona se restriega con agua en que se ha hervido perejil (Extremadura).

Barba, símbolo de la virilidad y de la fuerza física por excelencia.


En la Antigüedad, cuando se quería caracterizar a un dios, a un héroe guerrero o a un sabio anciano, generalmente se le representaba con barba, e incluso se daba el caso de recompensar a una mujer que obraba con fuerza y genio con una barba postiza en señal de reconocimiento. Los romanos solían guardar la primera barba rasurada y la conservaban durante toda la vida.

Una leyenda sobre el origen de la barba dice que un día, Adán, mientras descansaba en el Paraíso después de haber ingerido una gran cantidad de néctar de frutas, se quedó dormido sin haberse limpiado el mentón, lo que incitó a un mono a sentarse sobre él ya depositar parte de su pelo en tal lugar.

En España, hasta el siglo XIX la mayor parte de los hombres llevaban barba, con la excepción de sacerdotes y toreros. A los enfermos se les recomendaba vivamente no afeitarse porque tal conducta prolongaría su estado de postración; también se afirma que si en cualquier caso un enfermo intentaba afeitarse y tal práctica le resultaba sumamente laboriosa, la muerte le rondaba.

Desde la Edad Media la barba fue señal ostentible de luto, aunque a veces era fruto de una orden superior, como sucedió cuando los Reyes Católicos, tras la muerte del príncipe don Juan, prohibieron a los barberos afeitar a los habitantes de Burgos. La barba roja ha sido considerada propia de un hombre despótico, como Nerón, del que se sabe que la tenía de este color. En los países mediterráneos la barba rubia era señal de mala condición personal, aunque en Inglaterra, donde es común, se piensa que lo mismo de los que la tienen rojiza.

Para conseguir que los barbilampiños lucieran barba era preciso que se frotasen las mejillas con excremento de gato negro o sangre de murciélago. Tocar la barba a un hombre daba buena suerte. En todo Occidente ha sido creencia extendida que la mujer barbuda era víctima del mal de ojo de alguien que no la quería bien.

· AMULETOS ·

SUPERSTICIONES Y CREENCIAS POPULARES


Objeto al que se le atribuye la posesión de un poder protector que se hace extensivo a quien lo lleva, de modo que evita enfermedades, peligros o los efectos de la mala fortuna, aunque su actuación es siempre pasiva. Los amuletos, desde la Antigüedad , aparecen en todas las culturas, y pueden ser de origen vegetal, como el trébol de cuatro hojas, determinadas raíces, como la mandrágora, la cidra, etc.; de origen mineral, como las piedras que repelen el rayo, los fabricados con amatista, calcofana, cobre, coral gorgonia, cristal, etc.; de origen animal, como la pata de conejo, arañas, almizcle, escarabajos, huesos, etc.; y de origen humano, como el primer diente, cálculos biliares, cabellos, etc.

En toda España ha destacado la cruz de Caravaca, a la que se dirigen oraciones de todo tipo y por los más diversos motivos, así como los escapularios, saquitos que contienen papeles con oraciones o versículos de los Evangelios que se colocan sobre el pecho de los niños o se clavan en las puertas de las cuadras (Galicia).
 

 
Un amuleto también muy difundido en toda España, así como en toda Europa, es la figa, presumiblemente de origen árabe, que trae la buena suerte y tiene forma de puño cerrado que deja asomar el dedo pulgar por los dedos índice y corazon y que como gesto defensivo se emplea para señalar a personas consideradas infames. A los niños se les aplica para protegerlos del mal de ojo, y suelen estar fabricados con diversos materiales, como marfil, porcelana, madera, coral, etc... En Galicia, por lo general, suelen ser de azabache.

Entre los amuletos más conocidos destacan el indalo, la cruz ansada o egipcia, el búho, la mano de Fátima, la pirámide, la figa o higa, etc.

Cada época, aparte de los admitidos de manera general, tiene los suyos; eso sucede en la actualidad, en que aparecen unidos a la propaganda comercial que sabe obtener de todos ellos un beneficio adicional, como las zapatillas utilizadas por ciertos deportistas famosos, determinados perfumes que hacen irresistible a quien los lleva por creer que así se asemejan a ciertas artistas de cine, etc.

· LAUREL ·

LA PLANTA DE APOLO


En la mitología griega, era la planta de Apolo, pues en ella quedó convertida la ninfa Dafne por rechazar al dios que tras prendarse de ella la había requerido de amores. En muchos lugares de España se cree que el laurel posee espíritu, de modo que, como se hace con los animales domésticos, se le debe comunicar si hay enfermos en la casa o si ha muerto alguno de sus habitantes, ya que, de no hacerlo así, el árbol, dolorido, comenzaría a secarse poco después.


El laurel, por ser uno de los pocos elementos  de la naturaleza al que jamás  alcanzaba el rayo, se consideraba un escudo protector; por eso Julio César instauró la corona con sus hojas, que, por extensión, y desde la Antigüedad hasta nuestros días, simboliza el reconocimiento al vencedor en cualquier empresa, desde el triunfo del emperador hasta las victorias de los generales o los éxitos deportivos. Por todo ello ofrecer laurel es expresar un deseo de paz. En el País Vasco y Navarra se suele depositar en el féretro de los difuntos un ramo de Laurel.

En la Antigüedad los sacerdotes de Apolo utilizaban el laurel para practicar la suerte de adivinación denominada dafnomancia, para lo cual bien quemaban algunas hojas e interpretaban su crepitación mientras eran consumidas por el fuego, bien las mascaban para sumirse en un estado de trance que les permitía vislumbrar acontecimientos del futuro. 


En la noche de San Valentín, las enamoradas solían utilizar hojas de laurel para saber si eran correspondidas, para lo cual era necesario soñar esa noche con el interesado tras haber colocado las hojas bajo la almohada o haberlas prendido en las puntas de esta con alfileres.


 
El que muerde una hoja de laurel no debe temer que le asalten los malos espíritus y ha de saber que su mente estará despierta para afrontar cualquier situación de la vida. El que al ser servido recibe en su plato una hoja de laurel con la que se ha elaborado la comida gozará de buena salud durante mucho tiempo o curará pronto de una dolencia que sufre, y hasta es posible que realice en un breve plazo de tiempo un largo viaje sumamente venturoso. Colocando una rama de laurel cerca de la cama de una persona dormida se le procura un sueño reparador y plácido.

El laurel debe plantarse delante de la puerta de una casa o en los campos por sus ya comentadas virtudes para alejar los rayos o las tormentas de granizo. También  es costumbre llevar ramas de laurel a bendecir el Domingo de Ramos para colocarlas después en las puertas de las casas o de las cuadras.


domingo, 26 de octubre de 2014

· SUPERSTICIONES ·


Qué conocemos por mitos y leyendas. ¿Acaso se tratan de puras invenciones de nuestros antepasados?. ¿Fantasías de personas cuyas mentes no alcanzaban comprender lo que hoy conocemos por ciencia o, quizás lo que nos transmitieron no era tan mitológico como creemos?.
Cada día más evidencias demuestran que nuestros antepasados no eran tan limitados como creemos, sino mucho más observadores que nosotros y por una razón obvia... no existía ningún otro medio de entretenimiento.

A continuación, numeraré los ejemplos de mitos y supersticiones más comunes entre la población:

1. Gato negro: Aunque en Egipto se creía que el gato era la reencarnación de los dioses, siglos después, la Iglesia Católica lo consideró como la reencarnación del diablo, por lo que eran quemados. El negro se identificaba con el diablo por ser el color de la noche. En casi toda Europa y en Norteamérica se cree que un gato negro trae mala suerte si se aleja de ti, pero buena suerte si camina hacia ti.


2. Herradura: Según los griegos, el hierro (en forma de media luna) protegía de los hechizos, así que la herradura colocada en la puerta impedía la entrada de las brujas y del mal. Tradicionalmente se creía que las herraduras que otorgaban más suerte eran las de los borricos, porque tienen siete agujeros, un número mágico por excelencia.

3. Cuadro torcido o que cae de la pared: Esta idea tiene su origen en la Grecia clásica, donde se creía que si el retrato de un monarca o una celebridad caía al suelo, sufriendo serios daños, significaba que iba a morir en poco tiempo.

4. Escupir: Se cree que escupir evita males. Plinio dejó escrito en su historia natural: "es sorprendente, aunque fácilmente comprobable, que si alguien ha sido golpeado y se escupe enseguida en la palma de la mano del agresor, el dolor de la víctima se alivia al momento. Algunos incrementan la fuerza de sus golpes escupiendo en sus manos antes de realizar cualquier esfuerzo". Se dice también que con esa fuerza se podía golpear mejor al Diablo.

5. Encender tres cigarros con la misma cerilla:  Se cree que en una guerra (no se sabe con precisión cual, y en ocasiones se habla de la Primera Guerra Mundial, en otras de la Guerra Civil Española...) tres soldados encendieron sus cigarrillos con la misma cerilla y el enemigo vio la llama del primero, apuntó en la del segundo y disparó sobre el tercero.

6. Sombrero: Poner un sombrero encima de la cama es presagio, en España e Italia, de que algo malo va a ocurrir. Esta superstición tiene otro significado: que se te quedará la mente en blanco. Esta creencia viene probablemente del simbolismo del sombrero, que representa la cabeza y los pensamientos y es símbolo de identificación personal.

7. Derramar la sal: Su origen data del año 3.500 a.C. Ya entonces se creía que la sal era incorruptible, razón por la cual se convirtió en símbolo de amistad. De ahí la creencia de que si se tira, la amistad se romperá. Para contrarrestar ese supuesto efecto maldito, se debe echar una pizca de la sal derramada sobre el hombro izquierdo.

8. Romper un espejo: Se dice que ocasiona siete años de maldición. El espejo era un elemento mágico de adivinación, por lo que si se rompía, era para no mostrar una imagen aterradora del futuro. Siete años es el tiempo que, supuestamente, tardaba en renovarse un cuerpo.

9. Apagar las velas de un solo soplido: Fue en la Baja Edad Media alemana donde surgió la idea de colocar en las tartas de cumpleaños tantas velas como años cumplían los niños más una. Para dejar atrás los años cumplidos y pasar a los siguientes, se debían apagar todas las velas de un solo soplido.

10. Decir "salud" o "Jesús" cuando alguien estornuda:  Se debe a que el estornudo era el principio de muy diversas enfermedades y por eso se pedía a Dios que apartase el peligro de cualquier infección. También se dice que era para evitar que entrara el demonio a través de la boca.

11. Trébol de cuatro hojas: Es un símbolo sagrado para los druidas de las Islas Británicas, que ya en el año 200 a.C. pensaban que con él se podía ver a los demonios. Según la leyenda, cuando Eva fue expulsada del Paraíso se llevo un trébol de cuatro hojas; por eso, desde entonces, se cree que da suerte.

12. Pata de conejo: Su origen está en la antigua creencia de que cada pueblo descendía de un animal, que no podía ser cazado ni comido. Seguramente, los celtas nos trajeron la creencia de que el nuestro era el conejo. Seis siglos antes de Cristo ya era utilizada como amuleto para alejar el mal. Además, la pata de conejo era también un símbolo fálico capaz de hacer fértiles a las mujeres.

13. Pasar por debajo de una escalera: Es por el triágulo que forma ésta con la pared. Antiguamente se pensaba que todos los triángulos eran un símbolo sagrado, tanto las pirámides como la trilogía de la Santísima Trinidad y, por lo tanto, era un sacrilegio pasar bajo ese arco. Se cree que, una vez que se había pasado, el mal se conjuraba cruzando los dedos, escupiendo una vez bajo la escalera o tres veces después de cruzarla. También se relaciona esta superstición con el patíbulo: siempre había que usar una escalera de mano para colocar la soga y también para retirar el cadáver: la muerte y la escalera iban siempre muy unidas. Otra creencia proviene de los cuadros de la crucifixión, en los cuales figuraba una escalera bajo la cual Lucifer veía con furia cómo Jesús moría para salvar a la humanidad. De ahí la costumbre de santiguarse para preservarse de las furias del Diablo o ahuyentar el peligro.

14. Colocar el pan boca abajo en la mesa o dejarlo caer al suelo: El pan es un alimento básico. Por ello han sido varias las supersticiones que ha generado en su forma de hacerlo, cortarlo, comerlo y ofrecérselo a los demás. Ponerlo boca abajo se supone que traerá mala suerte por tratarse en realidad de una ofensa al cuerpo de Cristo; asimismo, cuando se caiga al suelo es costumbre besarlo y hacer tres cruces para alejar las desgracias.

15. Derramar el vino: Cuando viertes el vino en la mesa debes aplicarte en seguida un poco del mismo sobre la frente para atraer la buena suerte; si se trata de champán tienes que tocarlo entonces con la punta de los dedos y dártelo sobre el lóbulo de la oreja para conseguir una felicidad eterna. La causa de esta creencia puede ser que el inicio del feto es el lóbulo de la oreja. Por ese motivo, al empaparlo en champán estás deseando que tu vida se vea rodeada de toda clase de felicidad y dicha. Esta bebida espumosa también se suele romper contra los barcos en su botadura para desearles con este gesto buena suerte en su travesía.

16. Tijeras: Este instrumento debe permanecer cerrado mientras no se usa porque atrae la mala suerte. Si se cae al suelo y queda con las puntas abiertas apuntando hacia ti, recógelo y echa sal por encima del hombro izquierdo para ahuyentar los malos espíritus. En Grecia se creía que la moira Atropos cortaba con las tijeras el hilo de la vida, así que de alguna forma los objetos cortantes dirigen el destino y son símbolo de muerte repentina.

17. Tocar madera: Un posible origen tiene que ver con los trozos que se conservaron de la Santa Cruz. Otro, proviene de Estados Unidos, donde hace 4.000 años los indios veneraban al roble como la morada de los dioses. Este material simboliza también la protección maternal y aleja el peligro.

18. Poner la cama con los pies hacia la puerta: Viene del dicho popular: "los muertos salen siempre de la casa con los pies por delante".

19. Empezar el día con el pie izquierdo: Ya Petronio aludía en el "Satiricón" a la mala suerte de entrar en un lugar con el pie izquierdo. En España puede tener su origen en la tradición celta y en el movimiento solar, siempre hacia la derecha. El efecto negativo se elimina al santiguarse tres veces.

20. Martes y 13: La maldición del número trece tiene su origen en la última cena de Jesucristo con los doce apóstoles, en la que fue delatado. Se cree que si se sientan a comer trece personas en una misma mesa, una de ellas morirá antes de un año. El día de la semana varia: en España, México y Grecia se teme al martes y trece; y en los países anglosajones al viernes y trece, porque en viernes fue crucificado Jesús.

21. El día de la boda, llevar algo prestado, algo nuevo, algo azul y algo viejo: No se sabe cuándo comenzó la costumbre de que la novia, el día de su boda, llevara "algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul". Algo prestado representa el presente, algo viejo el pasado, algo nuevo el futuro y algo azul simboliza la pureza.

22. Que el novio vea a la novia antes de la ceremonia o que esta se mire al espejo: Antiguamente se consideraba que hacer cualquiera de estas dos cosas era sinónimo de adelantar acontecimientos positivos que quedarían así "gafados". Otra explicación es que la novia no podía mirarse en el espejo antes de celebrarse el matrimonio si estaba completamente ataviada, porque se proyecta su imagen de ésta antes de estar casada y esto podía hacer que los dioses pusieran en duda su derecho a contraer matrimonio. Si desea ver su aspecto, deberá dejar sin ponerse los guantes o alguna otra prenda.

23. Besarse los novios al final de la ceremonia: El beso era el símbolo de la consumación del matrimonio. En la Antigüedad, los contrayentes hacían el amor públicamente para consumarlo.

24. Arrojar arroz en un a boda: Antiguamente se tiraban trocitos de dulce a la novia, como símbolo de felicidad y de fertilidad. Pero en la época de vacas flacas se les tiraba trigo o arroz, ya que era bastante más barato.


25. Entrar en el nuevo hogar alzando a la novia: Se cree que con este gesto se protegía a la novia de los hechizos, además de evitarle que fortuitamente tropezara al pasar la barrera del mundo exterior al interior e íntimo del hogar, símbolo de mal agüero; y por otro, para que no perdiese la virginidad por obra de la tierra en vez de por su marido.


26. Ir de luna de miel: El viaje postnupcial proviene de la huida que en tiempos de Atila, rey de los Hunos, seguía al rapto y matrimonio de la hija, y se llama así por la costumbre de que los novios bebieran un brebaje durante el viaje que contenía vino y miel.


27. Abrir el paraguas bajo techo: La primera noticia que se tiene de esta creencia data del siglo XVIII en Inglaterra, donde creían que daba mala suerte por la negatividad que existía entre el paraguas y la casa, ya que ésta protege a sus habitantes y no tolera ninguna protección adicional. Si alguien lo abría sobre su cabeza, supuestamente esa persona moría antes de que acabase el año.

28. Perejil: En la Antigua Grecia el perejil estaba considerado como una planta sagrada que simbolizaba el triunfo y la resurrección. Llevados por esta creencia, los griegos adornaban las tumbas con coronas de perejil.

29. Taparse la boca al bostezar: Proviene de la costumbre de hacer la señal de la cruz sobre la boca abierta, para evitar que se metiera el demonio, debido al dicho popular: "por puerta abierta, el Diablo se cuela". También se pensaba que en una de esas exhalaciones se podía escapar el alma."


30. Cruzar los dedos: Antes de la era cristiana, existía la costumbre que dos personas enlazaran sus dedos indices formando una cruz para expresar un deseo; una apoyaba a la otra mentalmente para que éste se cumpliera. La cruz, en la era precristiana, siempre ha sido el símbolo de la perfección y en su unión residían los espíritus benéficos. La costumbre se ha ido simplificando hasta nuestros días, donde se da por valido con cruzar dos dedos de una mano.

31. Poner la escoba al revés detrás de la puerta: En realidad, en relación a esta superstición, no podemos hablar realmente de buena o mala suerte. A las brujas siempre se las ha descrito subidas en una escoba para acudir a los aquelarres; de ahí que antiguamente se creyera que colocando una escoba a las puertas de una casa donde se sospechaba que había entrado una, ésta no resistiría la tentación de cogerla y salir volando. Así, si llega una visita molesta, hay que colocar una escoba invertida detrás de una puerta y el inoportuno abandonará tu casa.

32. Llevar una escoba usada al cambiarse de casa: No se deberá llevar una escoba usada al cambiarse de casa, ya que el hacerlo atraerá la mala suerte y traerás con ella las desgracias del hogar anterior.

33. Barrer los pies de una soltera o una viuda: Esto quería decir que no se casarían. Tiene también que ver con las brujas y sus vehículos preferidos para asistir a los aquerrales: las escobas.

34. Cáctus: Una creencia popular afirma que esta planta aleja el mal de la casa. Su gran capacidad para absorber la humedad del ambiente lo convierte en un poderoso protector contra los espíritus malignos, que necesitan la humedad para desarrollarse. La costumbre de colocar cáctus en las puertas y ventanas, observada en toda la cuenca mediterránea europea y asiática, proviene de la creencia que si los espíritus encuentran agua a su paso, pueden ahogarse al cruzarla y quedar así retenidos en ese sitio.

35. Tocar la joroba de un jorobado: Asegura un éxito en breve plazo.

36. Rata: A este animal siempre se le han atribuido malos augurios. Sin embargo, esta idea sólo tiene que ver con la coincidencia de la aparición de plagas de estos roedores con desastres históricos como la peste bubónica.

37. Pestaña caída: El Diablo colecciona pestañas y, según la tradición, perder una significa correr toda clase de peligros. Así que si se te cae, colócala en el dorso de la mano y lánzala por encima del hombro o sitúala en la punta de la nariz, sopla para que salte y pide un deseo.

38. Sentir un zumbido de oídos: Cuando te silban los oídos pide a alguien que te diga un número. La letra del alfabeto correspondiente a dicho número será la primera del nombre de la persona con la que esperas casarte. "El izquierdo para el amor y el derecho para el rencor". Si te pellizcas inmediatamente el oído derecho cuando éste te silba, la persona que te está criticando se morderá la lengua.


39. Tirar monedas a un pozo o una fuente: Viene del antiguo rito adivinatorio de arrojar alfileres o piedras a un pozo, con el fin de saber si un hecho se iba a cumplir o no. Si al caer salían burbujas, significaba que lo que se había solicitado se llegaría a cumplir.

40. Mal de ojo: Tradicionalmente se ha creído que al reflejarse en la pupila de un ojo, podíamos quedar atrapados por ella. Por esto, desde la antigua roma hasta la edad media, aquellas personas que tenían cataratas u otro defecto visual, a menudo eran sacrificdas en la hoguera. Grecia, Turquía y Egipto tiene muy extendida la creencia de que existen personas con poderes maléficos en la mirada; incluso, aunque sea de forma inconsciente pueden hacer daño si clavan sus ojos en algo. Antiguamente se atribuía al mal de ojo enfermedades de origen desconocido. Lo echaban las brujas, los gitanos, los gafes y los bizcos y afectaba a los niños. Para protegerse hay que llevar ajos, oro y plata, ojos de cristal azul y herraduras.

miércoles, 13 de agosto de 2014

· EL ORIGEN DEL ANILLO ·

HISTORIA Y ACTUALIDAD

 



El anillo, que comenzó a usarse en Egipto, simboliza el poder soberano, y de todas las joyas fue la que en la magia demostró mayor eficacia, pues no en vano su forma similar al círculo le hacía portador de sus propiedades, lo que, unido al hecho de estar en contacto con los dedos de la mano, instrumentos naturales de emisión y recepción del fluido mágico, reforzaba sus facultades hasta convertirlo en invulnerable.


El anillo más famoso ha sido el que portaba el rey Salomón en el dedo índice de su mano derecha, pues en él estaban grabados los principales caracteres cabalísticos y el nombre de Dios, por lo que se dice que con él fue posible esclavizar a los demonios. Pero este le valió a Salomón para protagonizar una aventura que ha sido interpretada de muy diferentes maneras: un día en que se bañaba en el río Jordán perdió dicho anillo y, con él, su inteligencia y los conocimientos que conformaban su sabiduría hasta que un pescador lo encontró en un pez y se lo devolvió. Según una leyenda este anillo se conserva, protegido por dragones, en la tumba ignorada de este rey, y aquel que lo encuentre se convertirá en dueño del mundo y tendrá a todos los seres espirituales bajo su mando. Otro anillo encantado famoso fue el de Carlomagno.


Los magos siempre han confeccionado anillos bajo la influencia de los diferentes planetas y los han distribuido como amuletos según fuesen para los viajeros, para los guerreros, para curar los males del espíritu, para proteger de ciertas enfermedades, etc. El anillo, con frecuencia, también ha sido visto como una serpiente enrollada, y con ello ha pasado a ser símbolo de la vida, además de procurarle a su portador el disfrute de la vejez.

 
Durante siglos, el noviazgo ha sido un ritual de aproximación que dispone a la pareja al matrimonio, una vida de unión sexual y también un cambio radical al abandonar la casa paterna o dejar la existencia solitaria. El final de este proceso culminaba con la colocación de los anillos (llamados también, desde el siglo XV, "alianzas") en los dedos de los desposados dentro de un ritual simbólico de la entrega de sus cuerpos. Los anillos (también considerados dos argollas circulares o sin fin, eternas) se intercambian como señal externa de fidelidad y dependencia y como regalo relevante ante la presencia de la divinidad.



Los anillos, en un principio, fueron de hierro imantado, como materialización de esa afinidad, y desde la Antigüedad grecorromana se colocan en el cuarto dedo de la mano izquierda, por creer que la sangre que corre por él está en comunicación directa con el corazón.

Las supersticiones referidas al anillo son numerosas: colocarse una alianza sin estar casado puede provocar una ruptura entre los prometidos; perder el anillo es señal de que el amor que une a la pareja corre peligro,etc.

La caída del anillo en el momento de la boda es señal de mal augurio. Extraviar el anillo del esposo es señal de próxima viudedad, y en caso de que no se encuentre, un pariente cercano o un amigo de la mujer ha de adquirir otro y colocárselo en el dedo. Quitarse un anillo antes de que nazca el primer hijo es un mal presagio (creencia esta, por lo demás, común en todas las regiones de España).

En Galicia dicen que los llamados "anillos de alicornio", hechos de plata y que con frecuencia lucen las aldeanas en el dedo anular, tienen engarzado un trocito de asta de ciervo para proteger la masa que se da a comer a los cerdos y, con ello, evitar que adquieran os cuchizos, enfermedades de la boca, o los daños inducidos por maleficios de personas que desean algún mal a sus dueños. Si se porta en los dedos mientras se hace la masa de pan esta fermentará con mayor rapidez. Después de remover el agua con la mano que porta el anillo, esta puede curar las mordeduras de serpientes y animales ponzoñosos. En Extremadura y Asturias un anillo forjado en Jueves Santo tiene la virtud de curar las enfermedades del corazón.


Con el anillo se realizaba en la antigüedad romana una práctica adivinatoria denominada "dactilomancia" que consistía en atarlo a una cuerda que quedaba suspendida de un dedo de la mano derecha y que era lanzada un número impar de veces sobre un círculo en el que estaban dispuestas las letras del alfabeto para que, a continución, el oficiante, que tenía que llevar la cabeza afeitada y vestir una túnica blanca, interpretara las posibles palabras que se podían formar. En siglos posteriores se hicieron variaciones sobre este método adivinatorio con un vaso de agua y el anillo sostenido por un hilo, contando los golpes que daba contra sus paredes, adivinando el número de hijos que se iba a tener, etc.

En la actualidad la costumbre india de llevar un anillo, núcleo de poder, en la nariz para que esté en contacto con el aire que se respira se ha popularizado en Europa y América, aunque con ignorancia de su significado, por lo menos de la mayor parte de los que lo llevan.